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lunes, 18 de julio de 2011

De julio el gran día en Cobija

Seguro fue por una gran casualidad, pero me tocó estar –por trabajo– el sábado 16 de julio en la ciudad fronteriza de Cobija, allá en el extremo norte del país, en plena amazonía.
Dada la residencia de una gran colectividad paceña en el lugar, y también de otros departamentos del occidente del país, se realizó el viernes 15 por la noche un desfile acompañado de la banda del ejército, el cual se desplazó desde el centro de la ciudad hasta el barrio Brisas del Acre (que se encuentra a orillas del río Acre), uno de los más antiguos y que acoge a cientos de emigrantes paceños.
El fin de semana anterior, los festejos por el 16 de julio en la tropical ciudad ya habían comenzado, una entrada folklórica con chinas morenas, matracas, morenos, preste y la tradicional banda hicieron su entrada por la interminable avenida nueve de febrero. 

Foto extraída de la internet.


La noche del viernes 15 de julio, en un sencillo acto en la cancha polifuncional del barrio Brisas del Acre, la alcaldesa Ana Lucía Reis y el gobernador Luís Flores, manifestaron su agradecimiento por el aporte hecho por los altiplánicos al desarrollo de la región. Y no faltó quien pidió un: ¡que vivan los chukutas pico verdes!
También estuvo presente la Miss Cholita Paceña elegida en Cobija, que no dudó en sacar a bailar una morenada al gobernador después de concluido el acto, lo mismo ocurrió con la alcaldesa. Las autoridades aceptaron amablemente.
En la parte externa de la cancha, se instalaron varios puestos de sucumbé y anticuchos, para reproducir exactamente lo que pasa en las verbenas que organizan la alcaldía y la gobernación en la ciudad de La Paz.
Terminado el pequeño acto, los residentes paceños anunciaron que la fiesta continuaba en otro lugar y que el costo de la cerveza paceña era de Bs. 10 y este precio para Cobija es una buena noticia, aunque sea por una noche.

Foto extraída de la internet.
Para mi, fue un 16 de julio rarísimo, pues como estábamos un equipo de trabajo de dos personas, las cuales nos trasladamos desde La Paz hacia Cobija, mi compañero me pidió que lo acompañará en el desfile y por su puesto que acepté, pese a no ser paceño.
En ese recorrido de varias cuadras desde el centro de la ciudad hasta la cancha, un gran número de personas aplaudían el desfile de aproximadamente unas 300 personas, que sin duda alguna no eran todas, pues otra gran parte no desfiló por trabajo u otros motivos no se animaron a formar parte del numeroso grupo que transitó por las calles.

Foto extraída de la internet.
En Cobija, por donde uno mire, se puede encontrar a personas prósperas del occidente del país, basta recorrer la calle principal para encontrarse con un importante número de centros comerciales, que son algo así como pequeños supermercados, que tienen desde ropa hasta electrodomésticos y son, al mismo tiempo, los espacios de provisión de los vecinos de Brasilea, Villa Epitaciolandia e incluso de Río Branco. Ni que decir del rubro de la alimentación.
Para no perder la costumbre, la noche terminó con más de dos sucumbés en un clima de más de treinta grados centígrados, luego la retirada al hotel; pues como dicen los pandinos, la ciudad no es la misma, desde hace un par de años ha cambiado demasiado y, hoy en día, no se sabe que puede pasar en sus calles.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sorata y la casa de los murciélagos

Un relajante aroma a eucalipto da la bienvenida a Sorata, población que se encuentra en la provincia Larecaja del departamento de La Paz a 151 Km. de la sede de gobierno. Su clima templado, su geografía y sus paisajes hacen que sea un potencial turístico en todo sentido, prueba de esto es que a 20 minutos de este centro urbano se encuentra uno de los monumentos naturales más imponentes de nuestro país: el Santuario de San Pedro, llamado “Chussek Uta” (Casa de las Lechuzas en idioma aymara).
Si esta empeñado en tener nuevas experiencias y aventuras junto a toda la familia, Sorata es el lugar perfecto para conseguir ese objetivo.


Al fondo, vista de la población de Sorata.


Once kilómetros separan al turista/visitante que llega al municipio de una de las experiencias más alucinantes que se puede tener, pues a esa distancia se halla una de las pocas cavernas milenarias que existen en el país y a la cual se puede acceder de manera muy fácil y a bajo costo.
Solo se necesita Bs. 17 para llegar a Sorata, un hostal con piscina incluida cuesta Bs. 40 y se puede encontrar alimentación desde Bs. 12 hasta comida internacional.
Para llegar al Santuario, es necesario tomar un móvil (camioneta o vagoneta) de la plaza principal y prepararse para recorrer un camino de tierra con muchas curvas, y muy parecido a la antigua carretera a Coroico, el llamado camino de la muerte.
En el corto recorrido hasta el  lugar, el paisaje es impresionante y dada la vocación ganadera y agricultora de los pobladores del lugar, en esta época del año (febrero, marzo y abril), por donde uno mire, se encuentran las chacras de maíz y en las alturas se escuchan los loros acechando ese manjar.
Para ingresar a la caverna se debe subir unos 150 metros hacia un cerro, ahí  se puede contar con algunos servicios, como baños y snacks. El ticket de ingreso tiene un costo de Bs. 5.


Camino hacia el ingreso al Santuario.


En la entrada, un letrero advierte que el microclima al interior de la caverna se caracteriza por tener 75% de humedad, una temperatura de 22 grados centígrados, un desnivel de 31 metros y que existen animales nocturnos, como los murciélagos, para lo cual sugieren no utilizar luz, excepto las que iluminan el camino del recorrido.
Sólo la entrada a la caverna ya es intimidante, la cual tiene 480 metros de distancia y una laguna natural.


Ingreso a la caverna.


A partir del momento que uno pisa la cueva siente una pequeña falta de oxígeno que se agudiza cuanto más uno se adentra, esta cuenta con un alumbrado de luz halógena desde el ingreso hasta la parte final de la caverna, lo que hace totalmente seguro su recorrido.
La humedad es muy fuerte y se puede escuchar y ver por todas partes las goteras eternas de este lugar; también al interior de la gruta se puede observar cuarzos y estalactitas incrustadas en imponentes muros de piedra.  
A unos 150 metros del ingreso, está la laguna natural –que en su lado más profundo alcanza los 400 metros– y se puede realizar el paseo en pequeños botes.


La laguna y el alumbrado interior.


El municipio ha reconocido el potencial turístico de éste lugar y desde hace algunos años atrás, con el apoyo de organismos internacionales, han construido un complejo que permite hacer una visita de 40 minutos a las profundidades de la cueva.
Cuentan los lugareños, que desde que el municipio abrió las puertas a los turistas, tres “gringos” (extranjeros) han desaparecido en las profundidades de la cueva, ya que han osado explorar más allá de los límites permitidos y, según relatan, se desconoce su paradero, literalmente la caverna se los tragó; otras leyendas indican que estos túneles fueron realizados por los Incas en la época de la Colonia para dejar sus riquezas e inundarlos y así evitar que fueran saqueados.

La caverna aún esconde muchos secretos esperando por ser descubiertos. Así es el municipio de Sorata, lleno de sorpresas; solo se necesita de audacia y un poco de dinero para disfrutar de paisajes exóticos.