viernes, 28 de octubre de 2011

La tentación de Potosí

Recientemente estrenada en las salas de cine del país, La tentación de Potosí es una producción independiente franco-boliviana que nos introduce en el mundo mágico y cosmogónico que se va tejiendo en torno al Tío, en las minas del cerro rico de Potosí.
Es la historia de un personaje que no aparece en ningún momento de la película, pero que con su narración le da la solidez argumentativa a toda la historia, además de llenarla de misterio, miedo, compasión, historia, cultura y, en varios momentos, humor. 

Extraído del periódico digital del PIEB.

El personaje está buscando de manera obsesionada a Manuel Morales (para lo cual se ha dado a la tarea de investigar y seguirle el rastro), un minero que hace varias décadas atrás –según cuentan– hizo un pacto con el Tío antes de entrar en las entrañas de la mina y, como dicen los potosinos, los desenlaces de todos los que han metido con él, no siempre han sido los más felices.
La tentación de Potosí es una película que nos transporta a la cotidianidad de la vida de los mineros del cerro rico de Potosí. A esa vida diaria y ese vínculo casi natural con ese ser sobrenatural llamado el Tío, que no es más que la representación de la fe, de la esperanza y de los deseos más profundos de los mineros, y que a la vez es la muestra más clara del sincretismo cultural heredado de la Colonia.

Extraído del periodico Página Siete
Estéticamente la película tiene varios logros, como las imágenes de las calles de Potosí, de los mineros, de los rostros, del interior de la mina, de los labios manchados del “pijchu” de coca, el sudor de un flamélico minero trabajando semidesnudo al interior del socavón y del Tío (testigo y vigilante silencioso de los oscuros socavones). Pero no solo eso, si bien es una película, esta no tiene el formato de una filme convencional, pues hay una línea tenue y delgada que en muchas partes y momentos no se sabe si es un documental o una película, esto debido a la utilización de la cámara subjetiva y luego de planos descriptivos. Todos elementos centrales que le dan una identidad estética muy particular.
Dirigida por Philippe Crnogorac (cineasta) y con la complicidad, como dice la invitación de la premiere, de Pascale Absi (antropóloga e investigadora); dos franceses que han convivido con los mineros potosinos y han entendido los valores axiológicos que rigen las vidas de los trabajadores de las minas. Hay que reconocer que Crnogorac y Absi lograron su objetivo, introducir a la audiencia en la búsqueda incansable del Tío, es decir de “encontrarnos a nosotros mismos”, de reconocer nuestros sueños, temores y miedos más íntimos.   

Philippe Crnogorac y Pascale Absi (Fotos extraídas de la internet)

Además, la película es la apuesta por un cine independiente, que muchas veces son películas con excelente contenido pero poco promocionadas y difundidas, pues no tienen todo el armazón del marketing del cine hollywoodense. No obstante, la difusión en Bolivia de esta película es gracias al apoyo de varias instituciones que hicieron posible su exhibición: Embajada de Francia en Bolivia, Centro Cultural Yaneramai, Programa de Investigación Estratégica en Bolivia, Instituto de Investigación para el desarrollo, Zorba Producción y Cinemateca Boliviana.